jueves, 10 de febrero de 2011

RECOMENDACIONES INICIALES Y FINALES

       INICIALES
Tenga listos y cerca todos los materiales o implementos que vaya a utilizar en la sesión de masajes, como el aceite, las toallas absorbentes, sábanas, cojines y todos aquellos aparatos que van a ser necesarios en la sesión.  Todo esto con el fin de no interrumpir el contacto con el masajeado.
La persona que va a brindar el masaje debe estar en buenas condiciones higiénicas, igual que el receptor y así garantizar una práctica saludable y segura.
El masajista deberá realizar un calentamiento previo a la práctica del masaje ya que éste se convierte en una actividad que demanda gasto energético y además exige ciertos niveles de fuerza, coordinación, velocidad, entre otras.
La práctica de las movilizaciones pasivas (movilidad articular y estiramiento) en el masajeado antes de comenzar el masaje, será muy recomendable ya que esto facilita la relajación muscular.
El diálogo durante la sesión de masaje no está muy indicado, ya que se convierte en agente distractor que desconcentra y no permite alcanzar los niveles de relajación esperados, por parte del masajista y masajeado al perderse de vista la intención del masaje, además de interferir con el proceso respiratorio, el cual debe ser lento y profundo.
FINALES
Cuando haya terminado de aplicar las manipulaciones, tenga en cuenta que no se debe interrumpir el contacto bruscamente, ya que esto puede generar sensaciones incomodas como sobresaltos, lo cual limitaría los efectos logrados con la práctica.  Mejor realice el alineamiento energético.
Cubra al masajeado con una sábana y déjelo descansar por un periodo de tiempo prudencial según las posibilidades da cada uno.
Si el masajeado está dormido evite despertarlo bruscamente, porque ese sobresalto hace que se pierdan muchos de los efectos logrados con el masaje.  Mejor súbale un poco al volumen de la música, descubra algunas zonas o contacte con un poco de presión sobre los muslos o la espalda y esto bastará para que regrese lentamente.
Recomiéndele que el cambio de posición lo realice lentamente ya que se puede marear.  Indíquele que primero se coloque de lado con las rodillas flexionadas (posición fetal), luego al tiempo que baja los pies de la camilla se impulse con los brazos hasta sentarse y por último se coloque de pie. 

CONDICIONES PARA LA PRÁCTICA DEL MASAJE - SALA

CONDICIONES DE LA SALA
Para que el masaje cumpla con su objetivo, es muy importante que el lugar en el que se va a realizar sea agradable e induzca a mayores estados de descanso y comodidad.  Para lograr tales objetivos, es recomendable tener en cuenta las siguientes condiciones:
·         Debe ser un lugar muy limpio de partículas y olores fuertes que no permitan la concentración.  La utilización de inciensos y ambientadores debe hacerse 15 a 20 minutos antes de la sesión para que el ambiente esté aromatizado suavemente y no desencadene procesos de incomodidad o alergias a causa del humo que estos generan. Para tal fin se recomienda el uso de difusores de aroma o pebeteros que de una manera más sutil esparzan un agradable aroma por toda la sala.
·         Debe contar con una camilla para que la práctica sea mucho más cómoda.  Las medidas recomendables para ésta son de 75 a 80 centímetros de ancho; 1,80 a 2 mts de largo y la altura depende de la altura del masajista, lo más recomendable es que se ubique entre la cresta iliaca y el trocánter mayor del fémur, a fin de favorecer la higiene postural del masajista.  Debe  ser resistente y con una cubierta que reciba cómodamente al masajeado.      De no contar con una camilla, se sugiere la práctica en el suelo preparando una superficie confortable, para que el cuerpo del masajeado y del masajista queden ubicados cómodamente y eviten tensiones innecesarias.  Debe ser una superficie no muy rígida que incomode al contacto con las estructuras óseas, ni muy blanda que no permita al cuerpo estar en una posición cómoda y absorba la presión ejercida por el masajista.  Unas mantas o unas colchoneta será suficiente.
·         La temperatura es fundamental en una sesión de masajes, no debe ser un sitio muy caluroso que resulte incómodo para el masajista por la sudoración excesiva que produce; tampoco que sea muy frío ya que el masaje produce una leve baja de la temperatura corporal y esto sumado a la temperatura ambiente no permitirá que el masajeado se relaje lo suficiente.  Precisamente para aislar esta sensación de frío, se recomienda tener a la mano unas mantas para cubrirlo y aislar así la sensación de frío.  Por lo tanto, aislar las corrientes de aire será muy efectivo ya que pueden provocar tensión y rigidez corporal.
·       La luz intensa no permite que se generen estados óptimos de relajación.  Se recomienda entonces reducirla, colocando un protector a las lámparas o utilizar la luz de las velas que además de iluminar tenuemente producen un calor moderado y agradable en la sala.  De no ser posible estos dos factores, cubrirle los ojos al masajeado con una toalla pequeña será muy efectivo.
·      En la actualidad el rítmo de vida y las múltiples ocupaciones, hacen que tengamos que estar pendientes de los diferentes medios de comunicación; sin embargo, el teléfono sonando constantemente interrumpe la concentración de ambos, por tanto es necesario activar el contestador, colocarlo en modo discreto, apagarlo o desconectarlo serán las mejores opciones para que no hayan interrupciones y dificulte la práctica.
·         Los niños jugando o los observadores generan distracción.  Por eso no es recomendable que estén cerca de la sesión de masajes ya que es un espacio en el que masajeado y masajista requieren de privacidad, y los observadores no permiten que se dé esta condición, por eso se recomienda realizar la sesión en un sitio aislado.
·        La música a bajo volumen fomenta la relajación, pero debe ser de ambientación simplemente para que no distraiga a ninguno de los dos (masajista – masajeado).  Además, se recomienda que sea instrumental para que la atención no se centre en la letra, y se favorezcan mayores estados de relajación.  Para algunas personas los sonidos de la naturaleza resultan muy efectivos ya que generan sensaciones agradables.  Buscar que no tenga cambios bruscos de velocidad, ritmo e intensidad.  Lo más recomendable es tener diferentes tipos de música ya que es el gusto y el estado emocional de la persona los que nos indiquen qué música utilizar.
·         La sala de masajes debe ser un espacio agradable, cómodo y acogedor que cuente con un lugar en el cual se puedan tener a la mano cojines, toallas, sábanas y otros implementos necesarios para la práctica del masaje.  Además de tener un lavamanos, jabón y toallas desechables, un lugar donde el receptor se pueda cambiar, además de contar con sanitario y ducha.
·         La decoración juega un papel muy importante en una sala de masajes. Es recomendable incluir cuadros o afiches decorativos, ya que el arte hace parte del proceso de sanación y motive a la artesanía de vivir.
  

CONDICIONES PARA LA PRÁCTICA DEL MASAJE - MASAJEADO

CONDICIONES PARA EL MASAJEADO:

INDUMENTARIA: El vestuario debe ser acorde a la práctica a realizar.  Según el tipo de masaje a realizar las condiciones pueden variar, ya que en algunos tipos de masajes mientras el cuerpo esté mas descubierto, y tenga la menor cantidad de ropa posible que no apriete, dificulte la circulación mucho mejor para favorecer la aplicación de algunas técnicas y lograr un mayor estado de relajación,  como un vestido de baño de dos piezas para las damas o una pantaloneta para los caballeros, con el fin de poder aplicar los aceites en el cuerpo sin limitantes aprovechar así los efectos de la aromaterapia.  En otras, el receptor estará con una ropa amplia como sudadera y camiseta, ya que la práctica por ejemplo del masaje Tailandés o el Shiatsu, no requieren de la aplicación de aceites.   
El terapeuta debe retirarse los accesorios del cuerpo para un mejor desempeño en la práctica (anillos, aretes, relojes, collares y demás) para evitar lesionarse o lesionar al masajeado.  En ocasiones el masaje se realiza en desnudez completa, en tal caso será recomendable cubrir al masajeado con una sabana adicional a fín de evitar la sensación de frío y favorecer el proceso de relajación e ir descubriendo solo el área a masajear, teniendo en cuenta factores importantes como el cultural y psicológico de cada persona.  Cuando el masaje es realizado con la pareja puede ser mucho más agradable y se logra así un sentimiento mayor de unidad e intimidad, sin tener que estar relacionado directamente con la práctica de la relación sexual. 
HIGIENE: Es recomendable que el masajeado tome una ducha de agua tibia 10 a 15 minutos antes del masaje, realice baños de inmersión o haga uso del baño turco o del sauna; ya que además de favorecer los procesos de relajación, se logra una efectividad mayor teniendo la piel limpia y libre de impurezas.
SALUD: La persona que recibe el masaje debe estar en condiciones de salud adecuadas, para tal caso es necesario tener en cuenta las precauciones y contraindicaciones (contraindicaciones absolutas y relativas), las cuales el terapeuta debe conocer muy bien con el fin de evitar generar un daño o aumentar una patología ya existente.

Es importante recomendarle al masajeado que en el proceso mismo del masaje se relaje y se suelte a las manos del masajista, ya que si pretende “ayudar” en la realización de algunos movimientos, esto genera tensión muscular, lo cual dificulta la práctica en sí.  Indicarle al receptor que se concentre y no preste atención al trabajo realizado, será importante, ya que no se relajará completamente si pretender aprender el proceso técnico del masaje, lo cual sólo es posible estudiando el arte de la masoterapia.


EL ARTE DEL MASAJE

“¿Qué extraños, misteriosos y mágicos avatares se encuentran en las manos, para que cuando se aproximan a los cuerpos dolidos, resentidos, enfermizos, o a punto de enfermar, puedan calmar sus pesares, sus quejares y sus daños?
Tenemos indudablemente, que motivar nuestras manos. Pero para ello tenemos que pensar claramente, sentir muy… muy intensamente, y decidirnos de manera inteligente, a mover nuestras manos y nuestros dedos para tocar en el sitio preciso –ni más arriba, ni más abajo-; para tocar en el lado adecuado; para golpetear, si es necesario; para suavizar, si es preciso…
En la actualidad el masaje ha quedado relegado a un arte inferior, un arte menor,  de : “Tócame aquí que me duele”, tócame allá que me voy”, tócame aquí que me quedo!...
El masaje ha pasado  a lo largo de la historia, como algo que finalmente es “frotar y tocar donde duele”, sin más.  Así, ha perdido toda la ritualidad mágica y todo el criterio grandioso que supone ese encuentro del cuerpo con la mano.
Una de las pocas cosas que el hombre sabía y recordaba de sus dolores, sus penares y sus quejares, era que podía recurrir a sus manos para aliviar los síntomas que encontraba en sus semejantes.  Sabía que, con las manos, se podía hacer algo más que dar palmas.
Hay que recordar que el Nei Jing lo consideraba como una terapia importante... El saber actuar a través de las manos es muy importante.
La acción sanadora de las manos tiene tal importancia, que debe ser considerada como un arte: un arte sin duda, mágico; un arte conocido por la sabiduría de nuestros antepasados.  EL MASAJE ES UNA ARTE MAYOR.
Cuando empezamos a aproximarnos a este hombre perturbado, conturbado, dolido, tenemos que seguir una pequeña sistemática que no es rígida. En ese sentido es muy importante que cuando acuda a nosotros ese hombre, ese ser humano afligido que pide nuestra ayuda, tengamos la curiosidad –al menos- de preguntarle: “¿Qué le ocurre?... ¿Por qué cree que le ocurre?”. Hacer una pequeña historia acerca de sus padecimientos. Que no seamos unos simples abordadores de dolores o de pesares, sin antes haber escuchado el lamento del corazón…  Después de hacer –al menos- una breve historia, hay que acercarse con cuidado, con prudencia, con respeto, a aquella parte del cuerpo que duele –si se tratase de un dolor- o aquella que fuera su equivalente energético, para calmar esa pena, ese sufrimiento afectivo tan propio de nuestra era, y que difícil solución encuentra en la medicina moderna. A veces, una pequeña escucha o una pequeña acción es suficiente para hacer retomar el impulso”.       
Padilla Corral, José Luís. LAS VÍAS SANADORAS DE LAS MANOS. Fundación Nei Jing. Primera edición 2008

CONDICIONES PARA LA PRÁCTICA DEL MASAJE - MASAJISTA

Para obtener los mejores efectos de la sesión de masaje, es necesario tener en cuenta las siguientes condiciones que permiten crear un ambiente más agradable y que se logren mayores estados de relajación.

CONDICIONES DEL MASAJISTA:
SALUD FÍSICA: Un adecuado estado físico refleja el estado de salud en el que se encuentra el masajista.  Para ello se recomienda que realice un plan de actividad física según sus gustos y necesidades, orientado al mejoramiento de la función cardiorrespiratoria, circulatoria, osteomuscular y articular.
HIGIENE POSTURAL: El terapeuta debe estar muy vigilante con las posturas que adopta en las diferentes posiciones al momento de realizar una sesión de masaje y las diferentes técnicas manuales, ya que una inadecuada higiene postural, lo pueden llevar a tener estados de fatiga inicialmente y posteriormente incurrirá en diferentes tipos de lesiones de índole muscular y articular.  El masajista es el primero que debe practicar el autocuidado. 
SALUD MENTAL: La persona que aplicará la sesión de masaje, debe ser una persona síquicamente equilibrada con buenas relaciones interpersonales, autonomía y segura de sí misma, con conocimiento racional del medio, con capacidad de decidir correctamente, de carácter positivo.  Si el masajista se encuentra bajo estados anímicos adversos o tensionado lo primero que hay que hacer es aliviar las tensiones y mejorar el estado emocional, para poder pretender ayudar a los demás.
ALIMENTACIÓN: Debe de estar orientada hacia varios factores muy importantes como son: El gasto energético según las actividades diarias, época de la vida de cada individuo; control en el horario y que sea balanceada, tratando de eliminar los excesos sobre todo de grasas, dulces y harinas y aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres.
IMAGEN: La persona que vaya a practicar el masaje debe ser de un aspecto muy saludable.  Que tenga un buen dominio de las áreas de apoyo (anatomía, fisiología, nutrición, psicología, entre otras), que brinden seguridad y confianza al masajeado con una higiene postural acorde a su profesión.
Debe ser una persona que no tenga hábitos como el cigarrillo y el consumo de alcohol.  Sus manos deben estar en excelente estado, libre de asperezas, escamaciones, sudor excesivo que incomoden al masajeado, con las uñas cortas y limadas y que tenga una destreza manual para una buena práctica del masaje.  Además de liberarse de todo tipo de accesorios que dificulten la práctica del masaje y pongan en riesgo la salud del masajeado o la de él mismo.
VESTIMENTA: Debe ser acorde con la práctica a realizar, en cualquier caso debe ser una ropa cómoda que permita amplios movimientos y muy limpia.  Se recomienda una ropa de color claro, poco llamativa y que permita la transpiración fácilmente.
ACEITES: Los aceites y esencias, son una herramienta básica en la práctica del masaje.  Por sus características, los aceites vegetales como el de almendras, ajonjolí, entre otros son los más adecuados, ya que se absorben fácilmente por la piel favoreciendo su nutrición, y al ser utilizados en cantidades adecuadas, permite que la mano se deslice con facilidad por la piel.  Se debe ser cuidadoso al momento de aplicar el aceite, ya que cantidades altas de éste dificultan notablemente la aplicación de las diferentes técnicas.  El uso de aceites minerales no se recomienda, ya que estos pueden generar obstrucciones en la piel y facilitaríamos la aparición de posibles lesiones cutáneas. Se recomienda el estudio de la aromaterapia, a fin de conocer los efectos específicos de cada aroma a nivel fisiológico, emocional y psicológico, para así aprovechar efectivamente sus propiedades; así mismo para conocer las precauciones de las esencias y su adecuado manejo.